
Jacob Dahlgren es una artista visual de Estocolmo, Suecia que realiza instalaciones artísticas con elementos de la vida cotidiana, tales como latas de conserva, pesas, colgadores de ropa, vestuarios a rayas, tazas de café, carretes de hilo, plumas, contenedores; y con estos objetos, reconoce de forma activa a sus referentes: Olle Baertling, Carl Andre, Bridget Riley, Frank Stella y Blinky Palermo, entre otros.
Dahlgren pocas veces ocupa los elementos con sus colores y etiquetas originales. Al contrario, los pinta de manera de ocultar los detalles gráficos de las etiquetas para transformarlos en contornos, figuras en serie, que dispone en sus instalaciones. Esto lo realiza el artista, a modo de protesta hacia la sociedad de consumo, tomando el elemento u objeto e insertándolo de nuevo en los dominios del arte.

Al afrontar un encargo personal, este artista pone un especial énfasis en la lectura de color general que otorgará la instalación al espectador. El panorama cromático debe ir reforzado por la contextura de los objetos elegidos. De esta manera elige los colores que quiere proyectar y comienza buscando objetos monócromos. Luego los clasifica según el matiz y los dispone apilados o uno al lado del otro. Así, junto con miles de otros artículos, se convierten en parte de la composición general de una instalación, una escultura, o tal vez una pintura que poco a poco se levanta desde el piso.

Al tomar las decisiones de color, Dahlgren va generando espacios cromáticos, ambientes, dentro de sus instalaciones. El artista tiene claro conocimiento en la naturaleza interactiva del color, de ahí el hecho de que tenga una especial preocupación en el panorama cromático general. Pero además Dahlgren, busca la interacción de las formas presentes en los objetos que dispone: lo que el llama la interactividad directa física de los elementos.

Además, Dahlgren suele buscar asociaciones cromáticas entre los colores, de esta manera es recurrente encontrar en sus obras, apilamiento de objetos por gamas múltiples, o relaciones de contraste que generan una mayor atracción hacia ciertas áreas de la pieza gráfica.
Pero más allá de su capacidad para realizar agrupaciones cromáticas interesantes en cada uno de los espacios de sus instalaciones, uno de los aportes más importantes que hace Dahlgren con sus trabajos es su interés por encontrar diferentes matices en la cotidianeidad. Esta es una extensa tarea de recopilación, de observación, que el artista realiza para manifestar que: “el mundo de nuestros días no es gris como podría percibirse con aires de pesimismo, sino que está compuesto por una diversidad de colores presentes en los objetos: en nuestra ropa, en la publicidad, en la naturaleza, y hoy pareciera ser una cualidad especial el poder apreciar esos colores”.

Jacob Dahlgren se ha convertido rápidamente en un referente del arte de la cotidianeidad, y ha expuesto en muchas ocasiones de forma colectiva o individual, y en múltiples países como Suecia, Escocia, Dinamarca, Alemania, E.E.U.U., Austria, Polonia, Sri Lanka e Italia, realizándo en este último uno de sus trabajos más conocidos, en el marco de la 52° Bienal de Venecia. (en la imagen abajo).

Puedes conocer más de sus trabajos visitando su sitio personal.
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aaay se me ocurren petazetas y casatas trisabores, pero sobre todo petazetas
xD
jajajajaja si puede sersss eaeaea
la cago sta buenisimo…
Gracias por tu comentario